La creciente transformación del Centro Histórico de Oaxaca por el auge del turismo motivó a integrantes del colectivo Miscelánea Oaxaqueña de Acción Común a lanzar la campaña ”¡Oaxaca ocupada! No llegamos, ya estábamos aquí”, una iniciativa con la que buscan visibilizar los efectos de la gentrificación, la turistificación y la apropiación de la cultura de los pueblos originarios.
Como parte de la campaña, el colectivo presentó la canción “Canto Viento”, compuesta por el cantautor zapoteca Julio Vallejo e interpretada por Tapacamino Colectivo Musiquero, además de convocar a una marcha este jueves en la capital oaxaqueña. La movilización partirá del mercado Benito Juárez y recorrerá calles del Centro Histórico.
Los organizadores sostienen que Oaxaca enfrenta una “triple ocupación”: espacial, laboral y simbólica. En ese sentido, aseguran que la ciudad ha dejado de responder a las necesidades de quienes la habitan para convertirse en un destino diseñado principalmente para el consumo turístico.
Uno de los principales señalamientos está relacionado con el acceso a la vivienda. El colectivo afirma que el incremento de alojamientos temporales en plataformas como Airbnb ha disparado el costo de las propiedades y las rentas, provocando el desplazamiento de habitantes del Centro Histórico. De acuerdo con datos citados por la organización, la oferta de hospedajes en esa plataforma creció alrededor de 650 por ciento durante la última década.
También denunciaron una distribución desigual del agua en un contexto de escasez que afecta a diversas colonias de la ciudad. Según el colectivo, un turista puede consumir hasta cuatro veces más agua que un residente local, mientras no existen regulaciones suficientes para el sector turístico.
Otro de los ejes de la campaña es la defensa del patrimonio cultural. Los activistas criticaron la comercialización de las tradiciones oaxaqueñas, el plagio de diseños textiles elaborados por comunidades indígenas y lo que califican como la “folklorización” de expresiones culturales. Asimismo, cuestionaron el modelo económico asociado al turismo, al considerar que genera principalmente empleos informales y de bajos salarios, mientras los mayores beneficios quedan en manos de empresas externas.
Entre las críticas también figura la llamada “prostitución de la Guelaguetza”, expresión con la que los integrantes del movimiento acusan que la máxima celebración cultural de Oaxaca ha sido convertida en un producto turístico, alejándose de su significado comunitario y de reciprocidad.