Colisión en LaGuardia reaviva alarma por falta de controladores aéreos en Nueva York
evangelio | 1 noviembre, 2025

Una colisión menor entre dos aviones comerciales en el Aeropuerto LaGuardia, en Nueva York, volvió a encender las alertas sobre la falta de controladores aéreos en Estados Unidos, un problema que ha generado preocupación constante en la industria aeronáutica.

El incidente ocurrió la noche del viernes, cuando un avión de Southwest Airlines golpeó con su ala trasera la parte frontal de otra aeronave de la misma compañía mientras realizaba maniobras de rodaje en pista. Ninguno de los pasajeros o tripulantes resultó herido, y ambas unidades fueron retiradas del área para revisión.

La Administración Federal de Aviación (FAA) informó que se abrió una investigación para determinar las causas del accidente y revisar las comunicaciones entre la torre de control y las tripulaciones. Aunque el impacto fue leve, el hecho reaviva el debate sobre el déficit de personal en los centros de control aéreo, especialmente en la región noreste del país, una de las más saturadas del mundo.

Desde 2023, la FAA ha reconocido que más del 20 % de las posiciones de control de tráfico aéreo en Nueva York y Nueva Jersey están vacantes, lo que ha obligado a redistribuir turnos, reducir operaciones y extender jornadas laborales para el personal activo. El sindicato de controladores ha advertido que la sobrecarga de trabajo incrementa el riesgo de errores humanos y eleva la posibilidad de incidentes en tierra y aire.

Este no es un caso aislado. En los últimos dos años se han reportado más de 300 “incidentes de pista” en aeropuertos de Estados Unidos, según datos de la propia FAA, algunos de ellos con consecuencias graves o potencialmente catastróficas. Si bien los avances tecnológicos y los protocolos de seguridad han evitado tragedias mayores, la falta de personal y el crecimiento del tráfico aéreo mantienen al sistema bajo tensión.

El aeropuerto LaGuardia, uno de los tres que conforman el corredor aéreo del área metropolitana de Nueva York junto con JFK y Newark, opera cerca de 370 000 vuelos anuales. La presión por mantener los itinerarios, combinada con las limitaciones de personal, ha convertido cualquier incidente menor en un recordatorio de los riesgos acumulados.

La FAA anunció que la investigación incluirá una evaluación del cumplimiento de los procedimientos de separación en tierra y del nivel de fatiga del personal de control al momento del choque. Por ahora, el episodio refuerza una advertencia que ya había sido hecha por expertos en aviación: el sistema aéreo estadounidense sigue siendo eficiente, pero cada vez más dependiente del margen de suerte.

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