El Gobierno de Colombia abrió la puerta a la ayuda internacional para atender la emergencia provocada por el terremoto de magnitud 7.4 que sacudió al país, aunque decidió no incorporar, por ahora, equipos extranjeros especializados en la búsqueda y rescate de personas entre los escombros.
La administración del presidente Abelardo de la Espriella señaló que las labores de rescate continuarán a cargo de los equipos colombianos, al considerar que cuentan con personal suficiente para atender la emergencia. La decisión dejó fuera propuestas de países que ofrecieron enviar brigadas especializadas.
En contraste, Colombia sí ha aceptado apoyo económico, insumos y suministros destinados a las familias afectadas. Más de una decena de países han ofrecido asistencia y recursos para enfrentar las consecuencias del desastre, mientras distintas organizaciones internacionales también han anunciado aportaciones.
El Salvador, por ejemplo, informó que enviará dos aviones de carga con alrededor de 100 toneladas de ayuda humanitaria, después de que las autoridades colombianas comunicaran que su prioridad actual son los insumos y no el ingreso de personal extranjero de rescate o atención médica.
La decisión ocurre mientras continúan las labores contrarreloj para localizar a personas que permanecen desaparecidas tras el sismo, registrado el pasado 10 de agosto. El desastre ha dejado cientos de víctimas, miles de personas heridas y graves daños en viviendas e infraestructura.
Mientras avanzan las labores de emergencia, el gobierno colombiano enfrenta cuestionamientos por la coordinación de la respuesta y por la determinación de limitar inicialmente la participación de equipos internacionales especializados en rescate.