Comunidades indígenas y afromexicanas de Michoacán advirtieron sobre los efectos ambientales derivados del crecimiento de huertas de aguacate en distintas regiones del estado, al señalar afectaciones en bosques, agua y territorios comunales.
A través de un pronunciamiento fechado el 5 de mayo de 2026, el Consejo Supremo Indígena de Michoacán expresó preocupación por la pérdida de cobertura forestal, incendios provocados para el cambio de uso de suelo y la sobreexplotación de recursos hídricos.
Las comunidades indicaron que estas prácticas han generado contaminación ambiental y conflictos sociales en las zonas afectadas, además de una presión creciente sobre los ecosistemas locales. También señalaron que el monocultivo de aguacate contribuye al desgaste del suelo, reduce su fertilidad natural y favorece procesos de erosión, debido al uso intensivo de agroquímicos y a la eliminación de vegetación original.
En el documento se advierte que el cumplimiento de la normatividad no garantiza por sí mismo la sostenibilidad, al considerar que los procesos legales no siempre reflejan las condiciones reales en territorio.
El posicionamiento incluyó un llamado dirigido a la industria del aguacate, en particular a empresas empaquetadoras, exportadores y compradores internacionales, para evitar prácticas asociadas a la deforestación y el uso intensivo del agua.
Asimismo, se planteó que la evaluación ambiental debe basarse en evidencia en campo y en el respeto a las comunidades, y no únicamente en la revisión documental.
Las comunidades solicitaron al Estado mexicano garantizar procesos de consulta previa, libre e informada en cualquier decisión que impacte sus territorios y bienes comunales.