La familia Guzmán Cruz, junto con el vocero del Consejo Supremo Indígena de Michoacán, Pavel Ulianov Guzmán Macario, advirtió que México enfrenta una crisis sistemática de desapariciones forzadas, las cuales calificaron como crímenes de lesa humanidad que persisten “de ayer y hoy”.
En un posicionamiento conjunto con el colectivo COFADDEM Alzando Voces, denunciaron que el Estado mexicano carece de voluntad política para atender estos casos, además de señalar la persistencia de impunidad, revictimización y negligencia institucional.
Los denunciantes exigieron que la situación sea llevada con carácter urgente ante la Asamblea General de la ONU, con el objetivo de visibilizar el problema a nivel global y presionar por acciones concretas.
Asimismo, pidieron que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos remita el caso de la familia Guzmán Cruz a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, luego de más de cinco décadas sin justicia por la desaparición de cinco de sus integrantes entre 1974 y 1976.
El caso de esta familia se ha convertido en un referente histórico en la lucha contra las desapariciones forzadas en México, al acumular 52 años sin resolverse, en medio de señalamientos de omisiones por parte de las autoridades.
Las organizaciones insistieron en que la falta de avances refleja una problemática estructural que continúa afectando a miles de familias en el país.