El Consejo Supremo Indígena de Michoacán (CSIM) responsabilizó a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) de presuntos daños a la salud y al medio ambiente en comunidades indígenas del oriente del estado, que atribuye a más de tres décadas de operación de la Central Geotérmica de Los Azufres.
Durante una conferencia de prensa, el vocero del CSIM, Pavel Ulianov Guzmán, señaló que la actividad de la planta habría provocado contaminación del agua, el suelo y el entorno natural en localidades de los municipios de Hidalgo, Zinapécuaro y Maravatío. De acuerdo con el consejo, estas afectaciones han derivado en una crisis sanitaria persistente en la región.
El organismo indígena sostuvo que estudios recientes elaborados por especialistas documentan la presencia de metales pesados y deficiencias en el manejo de residuos tóxicos, factores que, afirmaron, estarían relacionados con un incremento de casos de enfermedad renal crónica entre la población.
Representantes de comunidades como San Matías el Grande y San Pedro Jácuaro expusieron que la insuficiencia renal se ha convertido en una de las principales causas de enfermedad y muerte, con impactos que ya no se limitan a personas adultas mayores, sino que alcanzan a jóvenes y, en años recientes, a niñas y niños.
La situación, agregaron, ha rebasado la capacidad de los servicios públicos de salud en la zona. Ante la falta de atención especializada, numerosos pacientes se ven obligados a recurrir a tratamientos privados de hemodiálisis, cuyos costos resultan inalcanzables para muchas familias, con precios que superan los mil 800 pesos por sesión.
Frente a este escenario, el CSIM informó que emplazó al Estado mexicano, al gobierno de Michoacán y a la CFE a instalar una mesa de trabajo con carácter resolutivo en un plazo máximo de 15 días. El consejo advirtió que, de no obtener respuesta, podría recurrir a acciones jurídicas y de protesta social, incluida la eventual toma de la Central Geotérmica de Los Azufres.