Organizaciones de comunidades indígenas y colectivos ambientales realizaron una protesta en la capital del país para exigir a la presidenta de México Claudia Sheinbaum que cumpla su compromiso de campaña de prohibir la técnica de fractura hidráulica conocida como fracking, en medio de la discusión oficial sobre un posible enfoque denominado “fracking sustentable”.
Integrantes de la Alianza Mexicana contra el Fracking advirtieron que esta técnica de extracción de hidrocarburos ha generado contaminación del agua, afectaciones a la salud y daños territoriales en distintas regiones del país, por lo que rechazaron cualquier intento de regulación que permita su expansión.
Durante la movilización, representantes de comunidades de Veracruz, la Huasteca Potosina y el norte del país señalaron que no existe una versión sustentable de esta práctica y solicitaron que el comité científico encargado del análisis visite directamente las zonas afectadas para conocer los impactos reportados en campo.
Habitantes de la región de Papantla, en Veracruz, denunciaron afectaciones derivadas de la actividad petrolera en áreas con miles de pozos en operación, mientras que en el norte del país colectivos de estados como Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas alertaron sobre el riesgo de escasez de agua en zonas con estrés hídrico.
Los manifestantes sostuvieron que la fractura hidráulica representa un riesgo ambiental y social, al señalar que el consumo de millones de litros de agua por pozo podría agravar la crisis hídrica en diversas regiones del país.
Las organizaciones convocaron a una jornada nacional de protesta contra el fracking prevista para el 5 de junio, en la que prevén sumar a más colectivos y comunidades afectadas.