Comunidades indígenas michoacanas anuncian reforestación autogestiva de un millón de árboles en 2026
evangelio | 17 marzo, 2026

Comunidades indígenas y afromexicanas de Michoacán anunciaron que en 2026 reforestarán de forma autogestiva un millón de árboles mediante las jornadas Nana Echeri, nombre que en purépecha alude a la Madre Tierra, impulsadas por el Consejo Supremo Indígena de Michoacán. El posicionamiento fue dirigido a pueblos y comunidades originarias, al pueblo de México y Michoacán, a medios de comunicación y al Estado mexicano.

El Consejo se define como un organismo libre y autónomo, independiente de gobiernos, partidos políticos y órdenes religiosas, y agrupa a 80 comunidades p’urhépechas, otomíes o hñahñús, matlazincas o pirindas, mazahuas, nahuas y afromexicanas. 

Las reforestaciones colectivas Nana Echeri comenzaron en 2019 como parte de su cosmovisión y como una forma de retribuir a la naturaleza, restaurar los bosques y fortalecer el trabajo comunal. En ese periodo, con la participación de comuneras, comuneros, estudiantes y niños convocados por autoridades tradicionales, el Consejo sostiene que ha logrado reforestar 4 millones de plantas de pino, cedro y ahuehuete. 

Las plantaciones se han extendido a los lagos de Pátzcuaro y Zirahuén, la Meseta Purépecha, la Cañada de los Once Pueblos, la Ciénega de Zacapu, la región otomí del oriente michoacano y la zona matlazinca. El antecedente inmediato es que en 2025 el propio Consejo reportó haber alcanzado la meta anual de un millón de árboles dentro de esta misma campaña. 

Para los trabajos de 2026, las comunidades informaron que ya comenzaron los preparativos luego de firmar un convenio de colaboración con la Comisión Forestal del Estado, instancia que aportará planta para las jornadas masivas. Aun con ese apoyo, el Consejo remarcó que estas reforestaciones no forman parte de programas como Sembrando Vida o Empleo Temporal, y que se realizan sin remuneración económica ni compromisos político electorales. 

En su posicionamiento, las comunidades también vincularon la defensa del bosque con la defensa del territorio. Señalaron que enfrentan la presión de trasnacionales, monocultivos de aguacate y berries, tala ilegal, crimen organizado y desarrollos inmobiliarios sobre tierra comunal, bosques y manantiales, por lo que reiteraron su exigencia de crear una Ronda Intercomunal del Bosque. 

El anuncio además fue acompañado por un contraste de fondo que el propio Consejo subrayó: a nivel mundial, los pueblos originarios representan alrededor del 6 por ciento de la población, pero resguardan cerca del 80 por ciento de la biodiversidad global. Desde esa lógica, la reforestación no fue presentada solo como una faena ambiental, sino como una forma de autonomía territorial y continuidad comunitaria.

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