El expresidente de Ecuador Abdalá Bucaram y su hijo Jacobo Bucaram fueron condenados a nueve años y cuatro meses de prisión por el delito de delincuencia organizada, dentro de una investigación relacionada con la comercialización irregular de pruebas para detectar COVID 19 y otros insumos médicos durante la pandemia.
El Tribunal de Juicio de Pichincha determinó que ambos participaron como colaboradores de una estructura que obtuvo beneficios económicos mediante la negociación de aproximadamente 21 mil pruebas rápidas y otros productos médicos entre marzo y agosto de 2020.
La Fiscalía sostuvo que la operación se desarrolló durante uno de los periodos más críticos de la emergencia sanitaria en Ecuador. Además de Bucaram y su hijo, un exagente de la Agencia Metropolitana de Tránsito de Quito y un ciudadano israelí fueron procesados por su participación en la estructura.
El exagente Leandro Berrones recibió una condena de 13 años y cuatro meses, mientras que Sheinman Oren obtuvo una pena reducida de dos años y ocho meses debido a su colaboración con las autoridades.
Abdalá Bucaram, quien gobernó Ecuador entre 1996 y 1997, siguió la audiencia desde un hospital de Guayaquil, donde se encontraba internado por problemas cardíacos. Debido a su edad, 74 años, la legislación ecuatoriana contempla la posibilidad de que cumpla la pena bajo arresto domiciliario.
La sentencia representa la primera condena penal contra el exmandatario después de más de cuatro décadas de actividad política. La defensa todavía puede recurrir el fallo ante las instancias correspondientes.