Mantener en operación un congreso estatal no significa únicamente pagar el salario de los diputados. El presupuesto legislativo cubre una estructura completa: asesores parlamentarios, personal administrativo, áreas jurídicas y técnicas, comisiones, logística de sesiones, servicios y mantenimiento del recinto legislativo. Esa estructura define cuánto cuesta sostener el poder encargado de elaborar leyes y vigilar al Ejecutivo en cada estado.
En el caso de Michoacán, ese costo aparece entre los más altos del país.
Durante la conferencia matutina del gobierno federal se presentó un comparativo nacional sobre el gasto de los congresos estatales. En esa tabla, el Congreso de Michoacán figura como el tercer poder legislativo local más caro de México.
Las cifras indican que para 2026 el Poder Legislativo michoacano tiene presupuestado 1,209 millones de pesos. Considerando que la legislatura está integrada por 40 diputados, el gasto equivale a 30.2 millones de pesos por cada curul.
Ese monto coloca al congreso estatal solo por debajo de los de Ciudad de México y Estado de México, que encabezan el listado nacional por nivel de presupuesto legislativo.
El dato fue presentado por el Ejecutivo federal mientras se exponían diferencias políticas surgidas tras el rechazo a la reforma electoral en el Congreso de la Unión. En ese escenario se proyectó un comparativo del costo de los poderes legislativos estatales y el gasto promedio por legislador.
El presupuesto del Congreso de Michoacán forma parte del gasto público estatal aprobado para 2026, que supera los 107 mil millones de pesos. Dentro de ese total, el Legislativo representa una fracción del presupuesto general, aunque su nivel de gasto lo coloca entre los congresos estatales con mayor costo operativo.
El Congreso michoacano está integrado por 40 diputados, electos por mayoría relativa y representación proporcional. A su alrededor opera una estructura administrativa que incluye asesores parlamentarios, personal técnico, áreas jurídicas, comisiones legislativas y servicios operativos necesarios para la elaboración de leyes, la revisión de cuentas públicas y el trabajo de control político.
En los últimos años, distintos ejercicios comparativos sobre presupuestos legislativos estatales ya habían colocado a Michoacán entre los congresos con mayor gasto relativo, tanto por su presupuesto total como por el costo promedio por diputado.
Con los datos presentados para el ejercicio 2026, el estado vuelve a aparecer en esa lista nacional, ahora como el tercer congreso local más caro del país.