Costa Rica inauguró una megacárcel destinada a personas consideradas de alta peligrosidad, inspirada en el modelo penitenciario del presidente de El Salvador, Nayib Bukele. El Gobierno costarricense busca convertir el centro en una pieza clave de su estrategia contra el crimen organizado, en medio de cifras históricas de homicidios.
La presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, encabezó la inauguración del Centro de Alta Contención contra el Crimen Organizado (CACCO), construido junto a la prisión de máxima seguridad La Reforma, en la provincia de Alajuela, a unos 25 kilómetros de San José.
La obra tuvo una inversión de 35 millones de dólares y cuenta con una capacidad total para albergar a 5 mil 100 personas privadas de la libertad. El proyecto fue impulsado durante la administración del expresidente Rodrigo Chaves, quien inició su construcción con el respaldo de Bukele.
Durante el acto inaugural, Fernández afirmó que el centro representa un cambio para la seguridad penitenciaria de su país y expresó su intención de convertir a Costa Rica en un referente internacional en el combate a la delincuencia.
El CACCO toma como referencia el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), la megacárcel de El Salvador que se convirtió en uno de los principales símbolos de la política de seguridad de Bukele contra las pandillas.
La estrategia costarricense contempla concentrar a los reclusos de mayor peligrosidad y restringir los privilegios dentro de los centros penitenciarios. Entre las medidas adoptadas por el Gobierno también figuran limitaciones a las visitas conyugales, restricciones a los objetos que los familiares pueden ingresar y la eliminación de conexiones eléctricas en las celdas.
El proyecto se desarrolla mientras Costa Rica enfrenta un incremento de la violencia vinculada con el narcotráfico. Las autoridades estiman que el país registra alrededor de 900 homicidios al año y atribuyen aproximadamente 70 por ciento de estos casos a actividades relacionadas con las drogas.
Con la apertura del CACCO, el Gobierno de Fernández apuesta por reforzar el control sobre los delincuentes de mayor peligrosidad. La efectividad de la nu