La Covid persistente representará un costo económico de hasta 135 mil millones de dólares anuales para los países que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos durante la próxima década, de acuerdo con estimaciones del organismo internacional.
Esta condición, caracterizada por la permanencia de síntomas como fatiga, dificultades cognitivas y problemas respiratorios tras la fase aguda de la enfermedad, se ha consolidado como un desafío estructural para los sistemas de salud y las economías. 
De acuerdo con la OCDE, el impacto económico no se limita al gasto sanitario, sino que está vinculado principalmente a la reducción de la productividad laboral, el ausentismo y la salida de trabajadores del mercado laboral, factores que amplifican el costo total de la enfermedad. 
El organismo estimó que, aunque la prevalencia del padecimiento ha disminuido respecto a los picos de la pandemia, podría mantenerse entre 0.6 y 1 por ciento de la población en los próximos años, lo que implica una carga constante para los sistemas públicos. 
En 2021, el covid persistente afectó a cerca de 75 millones de personas en países de la OCDE, lo que representó más del 5 por ciento de la población en ese momento, con efectos directos en el empleo y la productividad. 
La afectación laboral puede implicar interrupciones en el empleo de hasta uno de cada cinco trabajadores que padecen esta condición, lo que repercute en el crecimiento económico y en los niveles de productividad de los países miembros. 
La OCDE indicó que, pese a la magnitud del problema, solo un número limitado de países ha desarrollado estrategias específicas para atender la Covid persistente, lo que representa un reto adicional en la gestión de sus efectos a largo plazo.