Un equipo de genetistas logró crear dos cachorras beagles que no producen la principal proteína responsable de las alergias a los perros en humanos. Las cachorras, llamadas Bailey y Alfie, fueron desarrolladas por la empresa estadounidense Kindred Companion Sciences mediante una técnica de edición genética basada en CRISPR, según un estudio dado a conocer este miércoles.
El proyecto fue encabezado por Matt Walker, fundador de la compañía, quien padece alergia a los perros. Walker aseguró que normalmente no puede acariciar a un perro sin sufrir estornudos, pero puede convivir con Bailey sin presentar síntomas.
“La sensación ahora mismo es una mezcla de alivio, asombro y gratitud de que haya funcionado”, declaró.
Para crear a Bailey y Alfie, los investigadores modificaron el gen Can f 1, responsable de producir una proteína presente en la saliva, el pelo y la caspa de los perros y considerada el principal desencadenante de las alergias caninas.
El procedimiento consistió en editar primero células de piel de perro para desactivar ese gen. Posteriormente, el ADN modificado fue transferido a óvulos que se implantaron en una beagle madre sustituta, la cual dio a luz a las dos cachorras en septiembre de 2024.
Los análisis posteriores no detectaron rastros de la proteína Can f 1 ni en la saliva ni en el pelaje de las beagles.
Como parte de la investigación, el equipo realizó pruebas cutáneas con extractos de saliva y caspa de Bailey y Alfie sobre la piel de Walker. La prueba mostró reacción alérgica frente a muestras de un caniche y un goldendoodle, razas que suelen considerarse hipoalergénicas, pero no frente a las muestras de las dos beagles editadas genéticamente.
Los autores subrayan que muchos perros etiquetados como “hipoalergénicos” simplemente mudan menos pelo, aunque continúan produciendo proteínas alergénicas capaces de provocar rinitis, congestión o asma.
De acuerdo con el estudio, las alergias a los perros afectan aproximadamente al 15 % de la poblacióny constituyen un factor de riesgo para desarrollar rinitis alérgica y asma.
El bioeticista Arthur Caplan, de la Facultad de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York, consideró que el hallazgo abre una posibilidad importante para personas que han tenido que renunciar a tener mascotas por motivos de salud.
Pese a los resultados, los investigadores advirtieron que pasarán varios años antes de que perros editados genéticamente puedan comercializarse de forma generalizada.
Entre los desafíos pendientes se encuentran evaluar los efectos a largo plazo sobre la salud de los animales, comprobar la eficacia de la técnica en un número mucho mayor de personas alérgicas y desarrollar un modelo que permita ofrecer estos animales a un costo accesible.
El doctor Jeff SoRelle, patólogo del Centro Médico Southwestern de la Universidad de Texas y ajeno al proyecto, señaló que el gen Can f 1 es el principal, pero no el único, responsable de las alergias a los perros.
Kindred Companion Sciences informó que su siguiente objetivo será probar la técnica en otras razas y en animales de servicio, con la intención de desarrollar una línea de perros con niveles mínimos de alérgenos.
Por ahora, Bailey y Alfie representan una de las aplicaciones más avanzadas de la edición genética en mascotas y un posible primer paso hacia perros verdaderamente hipoalergénicos, una meta que la ciencia ha perseguido durante décadas sin resultados concluyentes.