El aumento de jóvenes que se identifican como católicos en España se apoya en dos estudios recientes: el informe “Jóvenes Españoles 2026” de la Fundación SM, elaborado por el Observatorio de la Juventud en Iberoamérica (OJI), y un análisis de la Fundación de las Cajas de Ahorro (Funcas) con datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Ambos señalan un incremento cercano al 10% en la identificación religiosa dentro de la población juvenil en los últimos años, especialmente en el grupo de 15 a 29 años.
El informe “Jóvenes Españoles 2026” de la Fundación SM indica que el porcentaje de jóvenes que se declaran católicos, practicantes o no, pasó del 31.6% en 2020 al 45% en 2025, con un crecimiento más marcado entre los varones de 18 a 24 años, donde el aumento va del 33% al 41% en el mismo periodo. Este estudio forma parte de una serie longitudinal iniciada en 1984 que analiza valores, espiritualidad y cambios sociales en la juventud española.
Por su parte, el análisis de Funcas, basado en datos del CIS, también refleja un incremento en la presencia de jóvenes que se identifican con el catolicismo, lo que ha sido interpretado como una ruptura parcial de la tendencia histórica de secularización. Estos datos coinciden con otros indicadores que apuntan a una mayor visibilidad de la religión en espacios culturales y sociales juveniles.
Entre los factores que explican este fenómeno se encuentran los efectos de la pandemia de Covid-19, la reducción de prejuicios hacia la religión en comparación con generaciones anteriores y la normalización de la espiritualidad en la vida pública. A esto se suman nuevas expresiones de fe conocidas como “catolicismo cool”, que combinan prácticas religiosas con música, eventos y dinámicas comunitarias dirigidas a públicos jóvenes.
El informe de la Fundación SM, elaborado por investigadores como Juan Mª González-Anleo, Irene Barbero Alcocer y Javier Lorente Fontaneda, también señala que el crecimiento no es únicamente cuantitativo, sino que incluye cambios en la forma de vivir la espiritualidad, con una mezcla de creencias tradicionales y elementos contemporáneos en la experiencia religiosa juvenil.