Los scooters eléctricos aparecieron en Morelia de forma masiva después de la pandemia, impulsados por el aumento de plataformas de comercio electrónico y por la búsqueda de alternativas más económicas frente al costo de los combustibles. Lo que comenzó como un vehículo recreativo pasó rápidamente a convertirse en una opción de transporte para estudiantes, repartidores y trabajadores que realizan trayectos cortos dentro de la ciudad. Sin embargo, su crecimiento ocurrió sin regulación específica y sin un registro que permitiera dimensionar cuántas unidades comenzaron a circular.
La falta de reglas provocó que durante varios años estos vehículos transitaran indistintamente por banquetas, plazas, ciclovías y avenidas. En algunos casos llegaron a alcanzar velocidades superiores a los 25 kilómetros por hora en espacios diseñados para peatones, lo que generó conflictos con personas mayores, usuarios de silla de ruedas y ciclistas. Organizaciones de movilidad comenzaron a exigir una regulación al considerar que se había creado un vacío legal entre una bicicleta y una motocicleta.
El nuevo Reglamento de Tránsito y Vialidad de Morelia busca llenar ese vacío. Los scooters quedaron reconocidos como vehículos de movilidad personal y ya no pueden circular sobre banquetas ni zonas exclusivamente peatonales. La restricción no responde a una prohibición de uso, sino a la necesidad de separar los espacios destinados a peatones de aquellos reservados para vehículos, aun cuando sean eléctricos y de pequeñas dimensiones.
Autoridades municipales admiten que desconocen cuántos scooters operan actualmente en la ciudad porque no existe un sistema de emplacamiento ni una obligación de registro. Esa ausencia de datos impide conocer cuántos accidentes los involucran, qué zonas concentran su uso o cuál es su impacto real en la movilidad urbana.
Esto no es exclusivo de Morelia. Ciudades como Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey han tenido que emitir regulaciones similares después del crecimiento acelerado de estos vehículos. En varias capitales europeas incluso se han establecido límites de velocidad, zonas restringidas y sanciones específicas debido al aumento de percances relacionados con scooters eléctricos.
El auge del sector también se refleja en la apertura de talleres especializados, tiendas de refacciones y negocios dedicados a la venta de modelos importados. Mientras el mercado sigue creciendo, Morelia apenas comienza a construir las reglas para una forma de transporte que llegó a las calles mucho antes que la regulación.