Irán atraviesa un nuevo episodio de tensión social y económica luego de que el director del Banco Central, Mohammad Reza Farzin, presentara su renuncia en medio de protestas masivas por el desplome histórico de la moneda nacional frente al dólar estadounidense.
La dimisión fue reportada por la televisión estatal mientras comerciantes y ciudadanos salían a las calles de Teherán, particularmente en zonas como la calle Saadi y el barrio de Shush, cercano al Gran Bazar. Los mercados tradicionales, cuyos comerciantes tuvieron un papel clave en la Revolución Islámica de 1979, volvieron a convertirse en un punto neurálgico de inconformidad social.
De acuerdo con la agencia oficial IRNA, las manifestaciones no se limitaron a la capital. Testigos señalaron protestas similares en ciudades como Isfahán, Shiraz y Mashhad. En algunos sectores de Teherán, fuerzas de seguridad recurrieron al uso de gas lacrimógeno para dispersar a los manifestantes.
Las movilizaciones del lunes fueron descritas como las más grandes desde 2022, cuando la muerte de Mahsa Jina Amini bajo custodia policial provocó una ola de protestas en todo el país. En esta ocasión, el detonante principal ha sido la crisis económica y la acelerada devaluación del rial.
Comerciantes consultados por medios internacionales relataron que numerosos negocios cerraron en señal de protesta, aunque algunos establecimientos continuaron operando de manera parcial. Un día antes, las manifestaciones se habían concentrado en dos mercados móviles del centro de la capital, donde se escucharon consignas contra el gobierno.
El rial iraní alcanzó el domingo un mínimo histórico de 1.42 millones por dólar, aunque el lunes registró una leve recuperación al cotizarse en 1.38 millones. La caída contrasta con el valor de alrededor de 430 mil riales por dólar cuando Farzin asumió el cargo en 2022, y con los 32 mil riales por dólar registrados tras la firma del acuerdo nuclear de 2015.
La depreciación de la moneda ha intensificado la inflación y el encarecimiento del costo de vida. Según el Centro Estadístico de Irán, la inflación interanual alcanzó 42.2% en diciembre, con incrementos especialmente severos en alimentos, que subieron 72%, y en productos médicos y de salud, con un alza del 50%. Analistas y críticos advierten que estas cifras podrían anticipar un escenario de hiperinflación.
A la incertidumbre económica se suman reportes sobre un posible aumento de impuestos a partir del nuevo año iraní, que inicia el 21 de marzo, así como recientes ajustes en el precio de la gasolina. En el plano internacional, la reimposición de sanciones nucleares por parte de Naciones Unidas y el temor a una escalada de tensiones regionales han incrementado la ansiedad en los mercados y entre la población iraní.