La imagen de Carlos Manzo comenzaba a tomar forma en una barda del centro de Apatzingán. El rostro del exalcalde de Uruapan ya estaba delineado cuando, de un momento a otro, la pintura fue cubierta y el mural desapareció antes de quedar terminado.
La obra se realizaba en un muro ubicado en la intersección de la avenida José María Morelos y Pavón y la calle Cornelio Ortiz de Zárate, frente a la escuela Morelos, en pleno centro de la ciudad. El mural avanzaba en los últimos detalles cuando el propietario del inmueble decidió retirar la pintura de la barda.
Artistas que participaban en el proyecto explicaron que el dueño del espacio argumentó que no había otorgado autorización para pintar el muro y que prefería borrar la obra. También señaló temor a posibles problemas o represalias por el contenido del mural.
El proyecto era impulsado por artistas locales vinculados a Residencia Tathoo Garito Barber, quienes buscaban realizar un homenaje pictórico a Carlos Alberto Manzo Rodríguez, alcalde de Uruapan asesinado en noviembre de 2025, y al líder limonero Bernardo Bravo, también asesinado en ese mismo periodo en la región de Tierra Caliente.
El mural ya presentaba avances visibles cuando fue cubierto, lo que generó inconformidad entre algunos ciudadanos y artistas que seguían el proceso de la obra.
Tras la eliminación del mural, varios habitantes de Apatzingán comenzaron a ofrecer otras bardas para que el proyecto pueda realizarse nuevamente en otro punto de la ciudad, ahora con autorización previa de los propietarios del espacio. Los artistas señalaron que el mural podría retomarse si se consigue un nuevo lugar y los materiales necesarios para concluir la obra.