Crónica: Policías de Morelia sufren para alcanzar forma física
evangelio | 24 enero, 2025

Al llegar a los 400 metros, claudicó el primer elemento. “¡No, no mames, güey!”, alcanzó a tartamudear mientras luchaba por arrastrar aire hacia sus pulmones. “¡Vente, vente!”, le decía una de sus compañeras a manera de estimulación obligada.

Son casi las cinco de la tarde del jueves y en la pista de tartán de la Unidad Deportiva Miguel Hidalgo, un pelotón de integrantes de la Policía Morelia trota por el circuito con pesar, incomodidad, sufrimiento e infelicidad.

Por si la pesadumbre del ejercicio no fuera suficiente, la docena de improvisados deportistas se han visto obligados a hacerlo en condiciones poco amigables: no usan gorra ni bloqueador, llevan tenis toscos, un pantalón de vestir azul y una camisa blanca con corte italiano en el cuello.

La rutina es comandada por un mando policial que luce entusiasmado, pero pese a su particular optimismo, no logra contagiar a nadie. El sol no tiene piedad a esas horas y no deja de castigar a los representantes del orden público.

A los 800 metros, un policía pide clemencia, súplica que bajen el ritmo de velocidad. Sus anhelos son ignorados y el líder de la corporación les arenga a que se esfuercen un poco más y que no rompan filas sobre los carriles siete y ocho.

La aparición de los elementos sorprende a los usuarios constantes del deportivo. Acostumbrados a hacer de este lugar su segundo hogar, observan con asombro el inesperado deambular tremebundo de los policías.

El mes de enero ha sido altamente violento para la capital michoacana. Apenas el pasado fin de semana, tres centros nocturnos fueron atacados de manera simultánea, dejando como saldo tres muertos y dos heridos.

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Un día después, una profesora jubilada de 58 años fue acribillada mientras su familia se encontraba surtiendo garrafones de agua; en tanto, la madrugada de este 24 de enero un hombre fue asesinado al interior de su domicilio ubicado entre la colonia Buenos Aires y La Aldea.

Como si se tratara de una consecuencia, o quizá simple coincidencia, pero la Policía Morelia ha comenzado a implementar esta semana una dinámica de acondicionamiento físico sobre sus miembros.

Sin embargo, en este primer experimento la cosa no está saliendo bien. A los mil 200 metros, el contingente se ha vuelto disperso y los elementos policiacos trotan desordenados, cada uno por su lado. El resultado no es el deseado.

En la plazuela, que se encuentra a unos metros de la pista, otro grupo de policías aguarda sin prisa a que llegue su turno. Con resignación, observan la tortura atlética que les espera. Irónicamente, en esta ciudad a la delincuencia se le está persiguiendo con preocupante lentitud.

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