Este 28 de diciembre se celebra en varias partes del mundo el Día de los Santos Inocentes, una celebración cristiana-católica en la cual se acostumbra hacer bromas entre las personas.
Aquí te contamos el origen y de dónde surgió la tradición de hacer bromas en esa fecha.
En primera instancia, nos debemos de situar en los tiempos cercanos al nacimiento de Jesús de Nazaret, cuando gobernaba el rey Herodes I, “El Grande”.
En aquel tiempo el rey ordenó acabar con la vida de los infantes menores de dos años de edad, esto por su afán de eliminar a Jesús.
De acuerdo con el Evangelio de Mateo, la obsesión del rey Herodes de aniquilar al Nazareno era porque escuchó sobre una profecía que indicaba que un niño nacido en Belén se convertiría en el rey de los judíos.
Temeroso de perder el trono, el rey mandó a sus soldados a ejecutar a los menores de dos años en Belén.
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Ahora bien, teniendo en cuenta el origen de este día, salta la pregunta de por qué se acostumbran a hacer bromas entre las personas. Hay algunas teorías para responder a la incógnita.
La primera señala que las bromas son una referencia al ingenio de algunos padres de familia de Belén para ocultar a sus hijos de los soldados del rey Herodes.
Otra versión, pero que se aleja del contexto del nacimiento del hijo de Dios, señala que el Día de los Inocentes se remonta a la costumbre de Francia Medieval, donde, de acuerdo con euronews.com: “El 25 de marzo se celebra el Año Nuevo, hasta que en 1564 se reformó el calendario juliano y se cambió al gregoriano. Antes de eso, las fiestas de Año Nuevo culminaban el 1 de abril”.
A quienes no aceptaban el cambio de calendario u olvidaban la nueva fecha se “ridiculizaba” y tildaba de “inocentes”.
Quienes realizan bromas a otras personas suelen decir: “inocente palomita que te dejaste engañar”, lo cual indica a la “víctima” que sufrió una broma.