La violencia contra estudiantes de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) ha dejado cuatro víctimas durante los primeros nueve meses de 2026: Kimberly Joselín Ramos Beltrán, Karol Toledo Gómez, Michelle Itzayana Fuentes Calderón y Claudia Tacoronte Aguilera. Los casos han provocado protestas, tomas de instalaciones, un paro estudiantil y exigencias de justicia y mayor seguridad.
Kimberly Joselín Ramos, de 18 años y alumna de la Facultad de Contaduría, Administración e Informática, desapareció el 20 de febrero y fue localizada sin vida el 2 de marzo en una zona boscosa de Cuernavaca. La Fiscalía de Morelos detuvo a Jared Alejandro “N”, estudiante de la UAEM y expareja de la joven, quien quedó vinculado a proceso por desaparición de persona. Posteriormente, el caso fue tipificado como feminicidio.
Karol Toledo Gómez, también de 18 años, estudiaba Derecho en la Escuela de Estudios Superiores de Mazatepec. Desapareció el 2 de marzo, el mismo día en que fue localizado el cuerpo de Kimberly, y tres días después fue encontrada sin vida. La Fiscalía investigó su muerte como feminicidio y descartó posteriormente una relación entre ambos casos.
El tercer caso correspondió a Michelle Itzayana Fuentes Calderón, de 15 años, alumna del Sistema Universitario de Educación Mixta de la UAEM. Desapareció el 24 de mayo en Yautepec y fue localizada sin vida nueve días después. Hasta las últimas actualizaciones, las autoridades no habían informado públicamente una clasificación definitiva del caso como feminicidio.
El caso más reciente es el de Claudia Tacoronte Aguilera, estudiante española de 21 años de la Universidad de Granada, quien realizaba un intercambio académico en la UAEM. La noche del 12 de septiembre fue atacada con un arma blanca cerca de la Casa de la Cultura de Cuautla y murió a causa de las heridas. La Fiscalía de Morelos investiga el asesinato bajo el protocolo de feminicidio y mantiene comunicación con autoridades consulares españolas.
Los asesinatos de Kimberly y Karol provocaron movilizaciones estudiantiles durante marzo, con la toma de Rectoría, plantones y suspensión de actividades. Las demandas incluyeron justicia para las víctimas y medidas para reforzar la seguridad de la comunidad universitaria. Tras el asesinato de Claudia, la UAEM exigió una investigación exhaustiva y con perspectiva de género.