El gobierno de Cuba inició la liberación progresiva de más de 2 mil personas privadas de la libertad, luego de anunciar un indulto masivo en el marco de medidas calificadas oficialmente como un gesto humanitario y soberano, en medio de observaciones de Estados Unidos y organizaciones internacionales sobre el proceso.
Las primeras excarcelaciones se registraron en instalaciones penitenciarias de La Habana, donde decenas de internos salieron tras el anuncio oficial del indulto que contempla a 2 mil 10 reclusos en distintas regiones del país.
Autoridades cubanas señalaron que la decisión forma parte de los beneficios penitenciarios previstos en la legislación nacional, considerando criterios como conducta durante la reclusión, tiempo de condena cumplido y condiciones de salud de los internos.
El anuncio se produce en un escenario de presión diplomática y seguimiento por parte del gobierno de Estados Unidos, que ha manifestado interés en la composición de la lista de liberados y en la posible inclusión de personas consideradas presos políticos por organizaciones de derechos humanos.
Medios internacionales han reportado que entre los beneficiados se encuentran personas condenadas por delitos comunes, mientras que colectivos y ONG mantienen señalamientos sobre la falta de información detallada respecto a casos vinculados a disidencia política.
De acuerdo con reportes de agencias internacionales, las liberaciones comenzaron horas después de la publicación del decreto de indulto, en lo que se considera la mayor medida de este tipo en la isla en la última década.
Las autoridades no han difundido la lista completa de los beneficiados ni han ofrecido detalles individuales sobre los casos incluidos en la amnistía.