El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, confirmó que funcionarios de su gobierno han sostenido conversaciones con representantes de Estados Unidos con el objetivo de explorar posibles soluciones a las tensiones bilaterales y al embargo económico impuesto a la isla.
El mandatario dio a conocer la información en un mensaje transmitido por la televisión nacional, en el que señaló que estas conversaciones buscan identificar los principales problemas entre ambas naciones y encontrar alternativas para resolverlos mediante el diálogo.
“Hay factores internacionales que han facilitado estas conversaciones”, explicó Díaz-Canel, quien agregó que el objetivo inicial es determinar cuáles son los temas que requieren una solución entre ambos países.
El presidente cubano detalló que las conversaciones han sido seguidas de cerca por el propio gobierno de la isla y que en el proceso también han participado figuras políticas como el expresidente Raúl Castro y dirigentes del Partido Comunista de Cuba.
La confirmación de estos contactos ocurre después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, mencionara en diversas ocasiones que su administración mantenía diálogos con representantes cubanos, aunque hasta ahora no había sido confirmado oficialmente por La Habana.
Tras la difusión del mensaje del mandatario cubano, Trump compartió en su red social Truth Social un artículo sobre la confirmación de las conversaciones, lo que fue interpretado como un reconocimiento indirecto de los contactos diplomáticos.
En una conferencia posterior, Díaz-Canel señaló que el proceso de diálogo se maneja con cautela debido a la complejidad de la relación entre ambos países.
“Esto es un proceso muy sensible que se aborda con responsabilidad y mucha sensibilidad”, afirmó.
El presidente cubano reiteró que su gobierno está dispuesto a continuar las conversaciones bajo los principios de igualdad, respeto a la soberanía y autodeterminación de cada país.
Estos acercamientos ocurre en medio de una grave crisis energética en la isla, derivada del endurecimiento de las sanciones estadounidenses y del corte en el suministro de petróleo venezolano, lo que ha provocado apagones frecuentes y escasez de combustible.
La situación económica, sumada al histórico embargo que pesa sobre Cuba desde hace décadas, ha incrementado la presión interna y ha abierto la posibilidad de explorar nuevas vías diplomáticas entre ambos gobiernos para reducir tensiones y atender los problemas bilaterales.