El excongresista republicano de Florida David Rivera fue declarado culpable por cargos de conspiración relacionados con una campaña para influir en el gobierno de Estados Unidos y reducir las sanciones contra el gobierno de Nicolás Maduro durante el primer mandato de Donald Trump.
El fallo también lo responsabiliza por no registrarse como agente extranjero y por lavado de dinero, delitos cometidos junto a la asesora política Esther Nuhfer. Ambos fueron juzgados en un proceso que se extendió durante varias semanas en Miami. 
Durante el juicio se expuso que Rivera participó en una estrategia de influencia política a favor del gobierno venezolano, utilizando vínculos políticos y gestiones para modificar la postura de Washington. 
Como resultado del veredicto, el exlegislador enfrenta una pena que podría alcanzar hasta 10 años de prisión, en un caso que involucra la violación de leyes federales sobre representación de intereses extranjeros. 
El proceso incluyó testimonios de figuras políticas, en medio de señalamientos sobre el uso de relaciones y recursos para incidir en decisiones de política exterior de Estados Unidos.