La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, arribó este domingo a Países Bajos para participar en las audiencias públicas que realiza la Corte Internacional de Justicia sobre la disputa territorial entre Venezuela y Guyana por la región del Esequibo.
A su llegada al Aeropuerto Internacional de Ámsterdam-Schiphol, Rodríguez afirmó que acudió “en nombre del pueblo venezolano” para defender los “derechos históricos” de su país sobre el territorio en disputa y reiteró que el Acuerdo de Ginebra de 1966 sigue siendo, a juicio de Caracas, el único mecanismo válido para resolver el conflicto.
“No hay duda de que el único titular de la Guayana Esequiba es Venezuela”, expresó la mandataria a través de redes sociales y en declaraciones difundidas por medios oficiales venezolanos.
Rodríguez, quien asumió el poder tras la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos en enero de este año, fue recibida por integrantes de la delegación venezolana, entre ellos el canciller Yván Gil, quien también participa en la defensa jurídica del país sudamericano ante la CIJ.
La presencia de Rodríguez en Europa ocurre pese a las sanciones impuestas por la Unión Europeacontra funcionarios venezolanos señalados por presuntas violaciones a derechos humanos y acciones contra la democracia. La mandataria figura entre las personas con restricciones de ingreso al territorio comunitario, aunque habría recibido una autorización especial para asistir a las audiencias en La Haya.
La CIJ mantiene sesiones públicas entre el 4 y el 11 de mayo para analizar la validez del Laudo Arbitral de 1899, documento que fijó la frontera entre la entonces Guayana Británica y Venezuela. Caracas sostiene que dicho fallo estuvo plagado de irregularidades y lo declaró nulo desde 1962.
La controversia gira en torno al Esequibo, un territorio de aproximadamente 160 mil kilómetros cuadrados, rico en petróleo y recursos minerales, que actualmente es administrado por Guyana pero reclamado históricamente por Venezuela.
En días recientes, el canciller Yván Gil reiteró que Caracas rechaza una resolución impuesta por terceros y defendió que la única salida viable es una negociación bilateral basada en el Acuerdo de Ginebra de 1966.