Más de 6 mil 200 menores de edad han sido detenidos en centros para migrantes en Estados Unidos durante el último año, informaron legisladores demócratas en Texas, quienes además denunciaron presuntas condiciones inadecuadas y abusos en instalaciones de detención.
Los congresistas Joaquín Castro y Greg Casar detallaron que cientos de estos menores han pasado por el centro de detención familiar de Dilley, al sur de San Antonio, donde actualmente permanecen cerca de 400 personas, incluidas 49 familias.
De acuerdo con los legisladores y la organización FWD.US, en este centro se encuentran al menos 77 niños y niñas, así como 244 mujeres adultas, muchas de ellas detenidas por periodos prolongados que en algunos casos superan el año.
Tras visitar las instalaciones, Castro y Casar señalaron que las familias migrantes denunciaron falta de atención médica, malos tratos e incluso insultos racistas por parte de guardias de seguridad.
“El gobierno nos dice que están arrestando a lo peor de lo peor, pero ninguna de las personas con las que conversamos tenía un historial criminal”, afirmó Casar.
Por su parte, Castro relató casos de deterioro en la salud de los detenidos debido a la falta de atención adecuada. Como ejemplo, mencionó a una niña de cinco años que durante meses ha sufrido dolor por caries sin recibir tratamiento, siendo medicada únicamente con ibuprofeno de manera constante.
Asimismo, denunció que una familia presentó una queja formal contra la empresa CoreCivic, encargada de operar el centro, luego de que guardias los insultaran con expresiones racistas.
“A estas personas no se les está tomando en serio, porque no son tratadas como seres humanos”, señaló Castro, quien también pidió el cierre del centro de Dilley al considerar que ningún menor debería permanecer en condiciones de detención prolongada.
Los legisladores indicaron que las familias migrantes retenidas en Texas provienen de distintas regiones del país, en el contexto de una política migratoria reforzada durante la administración de Donald Trump, que ha intensificado operativos para localizar y detener migrantes dentro del territorio estadounidense.
Finalmente, advirtieron que estas prácticas han generado preocupación por el trato a menores y familias, así como por el impacto humanitario de las detenciones.