El descarrilamiento de un tren de carga de Ferromex en el municipio fronterizo de Naco provocó el derrame de aproximadamente 59 mil litros de hidrosulfuro de sodio (NaHS), un compuesto químico corrosivo utilizado en actividades industriales como la minería, el tratamiento de aguas y la fabricación de papel.
El accidente ocurrió en las inmediaciones del rancho Potrero El Cobre, en el ejido Cuauhtémoc, donde varios vagones salieron de las vías durante la madrugada. Tras el incidente, autoridades ambientales y de protección civil desplegaron un operativo de emergencia para contener el derrame y evaluar posibles afectaciones al suelo y cuerpos de agua cercanos.
La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) confirmó que no se reportaron personas lesionadas, aunque mantiene abiertas las diligencias para determinar la magnitud de los daños ambientales y establecer posibles responsabilidades legales y administrativas.
La Comisión Nacional del Agua (Conagua) inició trabajos de monitoreo y toma de muestras en la zona para identificar si el químico alcanzó corrientes de agua o provocó contaminación en el subsuelo.
El hidrosulfuro de sodio es una sustancia que puede generar vapores irritantes y representar riesgos para la salud y el medio ambiente en caso de exposición prolongada o derrames de gran volumen, por lo que especialistas consideran necesario mantener vigilancia continua en el área afectada.
El hecho reavivó la preocupación de habitantes de Naco, un municipio ubicado en la frontera con Arizona, debido a antecedentes de accidentes ferroviarios relacionados con el transporte de materiales peligrosos. El ayuntamiento informó que analiza la posibilidad de emprender acciones legales contra Grupo México, propietario de Ferromex, al considerar que este tipo de incidentes se han repetido en la región.
La presidenta Claudia Sheinbaum señaló que las autoridades federales darán seguimiento al caso y que se tomarán las medidas correspondientes una vez concluyan las investigaciones técnicas sobre las causas del descarrilamiento y las posibles afectaciones ambientales.
El accidente también recordó otros episodios de contaminación industrial ocurridos en Sonora, particularmente el derrame tóxico de 2014 en la cuenca del Río Sonora, considerado uno de los mayores desastres ambientales vinculados a la actividad minera en México.
Hasta el cierre de esta edición, las autoridades federales sostenían que, de manera preliminar, no existe un riesgo inmediato para la población, aunque las labores de inspección, contención y evaluación ambiental continúan en el municipio de Naco.