Paleontólogos anunciaron el hallazgo de una tibia de tiranosaurio de casi un metro de largo en la Formación Kirtland, en el estado de Nuevo México, Estados Unidos, perteneciente a un dinosaurio que vivió hace aproximadamente 74 millones de años durante el Periodo Cretácico, informó la agencia EFE en coberturas sobre el descubrimiento. Este hueso, debido a su gran tamaño, podría representar uno de los primeros miembros del linaje que dio lugar al Tyrannosaurus rex y aporta nuevas evidencias sobre la evolución de estos depredadores.
La tibia, que se ubica entre los restos más grandes conocidos de un tiranosaurio de esa época, fue analizada en estudios recientes publicados en la revista Scientific Reports, donde especialistas señalan que su morfología y proporciones coinciden con un pariente cercano del T. rex, lo que sugiere que los antecesores de este dinosaurio pudieron haber evolucionado en partes del sur de Norteamérica, en lugar de regiones del este asiático como se había propuesto previamente.
Este tipo de fósiles ofrecen información clave sobre la diversidad y distribución geográfica de los tiranosaurios en el Cretácico tardío, un período caracterizado por la presencia de múltiples especies de grandes terópodos. A partir de comparaciones con otros restos encontrados en la zona y en formaciones cercanas, se estima que el animal al que perteneció este hueso podría haber pesado varias toneladas y haber superado los tamaños de otros tiranosaurios conocidos de esa edad.
Aunque el descubrimiento es significativo, algunos investigadores señalan que solo el hueso no permite clasificar formalmente una nueva especie y que se requieren más restos fósiles para confirmar detalles taxonómicos específicos y precisar cómo encaja este ejemplar dentro de la familia de los tiranosaurinos. Las investigaciones en el yacimiento continuarán con la esperanza de localizar material adicional que permita reconstruir mejor la biología de este dinosaurio.
Las conclusiones preliminares de estos análisis han sido utilizadas por paleontólogos para replantear aspectos de la evolución de los tiranosaurios y estudiar las vías por las que se diversificaron los dinosaurios carnívoros gigantes antes de la extinción masiva que marcó el final del Mesozoico.