Desorientados sin pantallas: La Generación Alfa y el reto del reloj analógico en Nueva York
evangelio | 31 diciembre, 2025

La prohibición de los teléfonos inteligentes en las escuelas de Nueva York, implementada bajo la ley “Bell to Bell” por la gobernadora Kathy Hochul, ha tenido un efecto secundario que pocos previeron: ha dejado al descubierto que gran parte de la Generación Alfa ha perdido -o nunca consolidó- la capacidad de leer la hora en relojes analógicos.

 

Desde que la medida entró en vigor en el otoño de 2025, los docentes han reportado una lluvia constante de preguntas sobre la hora. Madi Mornhinweg, profesora en Manhattan, relató que la situación llegó a tal punto que tuvo que volver a las bases pedagógicas, preguntando a sus alumnos de secundaria: “¿Dónde está la manecilla grande y dónde la pequeña?”. Aunque el currículo escolar de Nueva York establece que esta habilidad se enseña en primer grado, la dependencia absoluta de los formatos digitales en móviles y tabletas provocó que este conocimiento se volviera “obsoleto” en la práctica diaria de los jóvenes.

 

El balance de una escuela “desconectada”

A pesar del tropiezo con los relojes de manecillas, las autoridades escolares y la propia gobernadora Hochul destacan que los beneficios superan los inconvenientes:

Socialización real: Los directores informan que el ruido en los comedores ha vuelto; los estudiantes ahora conversan cara a cara y participan en juegos físicos en lugar de estar encorvados sobre sus pantallas.

Puntualidad “a ciegas”: Curiosamente, los alumnos están llegando más rápido a sus clases porque ya no se distraen grabando videos o revisando redes sociales en los pasillos, aunque irónicamente muchos no saben exactamente qué hora es al llegar.

Salud mental: Se ha observado una reducción en las distracciones y conflictos derivados del ciberacoso durante la jornada escolar.

 

Para Cheyenne Francis, una estudiante de 14 años en Brooklyn, el problema es simple: sus compañeros no son “incapaces”, sino que simplemente lo olvidaron por falta de uso. Ante esta realidad, algunas escuelas ya consideran integrar breves sesiones de “repaso de reloj” para que sus estudiantes recuperen la autonomía sobre su tiempo sin depender de una batería.

Comparte