Gerardo Mérida Sánchez, general en retiro, exsecretario de Seguridad Pública de Sinaloa y uno de los mandos militares con mayor cercanía operativa al exgobernador de Michoacán, Silvano Aureoles Conejo, fue detenido en Arizona por autoridades estadounidenses tras cruzar desde Sonora por la Garita de Nogales. Posteriormente fue presentado ante una corte federal en Tucson y trasladado bajo custodia al Distrito Sur de Nueva York, donde enfrenta acusaciones ligadas al Cártel de Sinaloa y a la facción de “Los Chapitos”.
La captura golpea directamente a una estructura de seguridad que durante años orbitó entre Michoacán y Sinaloa. Mérida Sánchez no solo encabezó la Secretaría de Seguridad sinaloense durante el gobierno de Rubén Rocha Moya, también fue comandante de la 21 Zona Militar en Morelia y mantuvo coordinación permanente con el aparato de seguridad del gobierno silvanista en uno de los periodos más violentos del estado.
Dentro del Ejército mexicano construyó un perfil ligado a inteligencia y operaciones de seguridad nacional. Fue director de la Escuela Militar de Inteligencia, ocupó mandos regionales estratégicos y durante años formó parte de estructuras militares encargadas de combate al narcotráfico y coordinación interinstitucional. Su llegada a Sinaloa fue presentada como el arribo de un mando con experiencia táctica y capacidad operativa para contener la violencia generada por las disputas internas del Cártel de Sinaloa.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos lo acusa de recibir pagos mensuales de hasta 100 mil dólares a cambio de no intervenir contra operaciones del Cártel de Sinaloa, alertar sobre operativos federales y brindar protección institucional a laboratorios clandestinos de metanfetamina. La acusación sostiene además que habría facilitado el movimiento de cargamentos de droga hacia la frontera y permitido que células criminales operaran con información privilegiada sobre despliegues militares y policiacos.
El expediente incluye cargos por conspiración para importar y distribuir narcóticos en territorio estadounidense, asociación delictuosa, uso y conspiración para el tráfico de armamento de alto poder, además de presunta colaboración con operadores financieros y logísticos ligados a “Los Chapitos”. Las investigaciones estadounidenses también señalan posibles vínculos con redes de corrupción dentro de corporaciones de seguridad estatales.
La detención ocurrió apenas días después de que Mérida promoviera en Morelia un juicio de amparo para intentar frenar cualquier orden de captura o extradición vinculada con la investigación abierta en Nueva York. El recurso quedó registrado ante el Juzgado Tercero de Distrito en Michoacán.
La investigación estadounidense ya había colocado bajo presión a parte de la estructura política y de seguridad de Sinaloa. En el expediente aparecen funcionarios, mandos policiacos y operadores señalados de presuntamente facilitar operaciones del Cártel de Sinaloa desde espacios gubernamentales.
La caída de Mérida también revive la huella que dejó en Michoacán. Durante el sexenio de Silvano Aureoles fue uno de los perfiles militares con mayor peso dentro de la estrategia de seguridad estatal, particularmente en operaciones desplegadas en Tierra Caliente y otras regiones bajo disputa criminal.