La Guardia Civil de España detuvo en Orihuela, Alicante, a un ciudadano británico de 51 años incluido entre los 12 fugitivos más buscados del Reino Unido, quien era requerido para cumplir una condena de ocho años y medio de prisión por delitos de estafa y lavado de dinero. La captura se realizó el 17 de septiembre.
El detenido, identificado como Philip Barry Foster, fue localizado durante una investigación relacionada con un homicidio en la costa de Orihuela. Las pesquisas permitieron establecer su identidad y confirmar que existía una orden internacional de búsqueda y detención con fines de extradición emitida por las autoridades británicas.
La condena pendiente deriva de una investigación por una estafa en la que Foster convencía a sus víctimas de que podían obtener ingresos como modelos profesionales. Según la Agencia Nacional contra el Crimen del Reino Unido, las personas afectadas entregaron cantidades importantes de dinero a cambio de fotografías digitales que no eran utilizables para conseguir trabajos legítimos.
Durante el registro de su domicilio fueron localizados 22 mil euros en efectivo y varios documentos de identidad falsos, por lo que también se le atribuye un presunto delito de falsificación documental. Tras su detención, fue puesto a disposición de las autoridades judiciales españolas para iniciar el procedimiento de extradición al Reino Unido.
La detención ocurrió dentro de una campaña conjunta de Reino Unido y España para localizar a fugitivos británicos considerados prioritarios. Desde 2019, las autoridades españolas han detenido a más de 250 fugitivos británicos, incluidos decenas en las provincias de Alicante y Málaga.