Dinamarca advierte que un intento de EE. UU. por controlar Groenlandia marcaría el fin de la OTAN
evangelio | 15 enero, 2026

La posibilidad de que Estados Unidos intente tomar el control de Groenlandia sería rechazada por la población local y tendría consecuencias profundas para la estabilidad internacional, al grado de significar el fin de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), advirtió el ministro de Asuntos Exteriores de Dinamarca, Lars Løkke Rasmussen. El diplomático subrayó que cualquier escenario de este tipo rompería los principios básicos de la alianza militar y la confianza entre sus miembros.

 

En una entrevista concedida a Fox News, Rasmussen reconoció que el Ártico ha dejado de ser una región de baja tensión y se ha convertido en un espacio de creciente competencia estratégica. No obstante, insistió en que cualquier discusión sobre seguridad debe partir de hechos verificables y de un diálogo respetuoso entre aliados, especialmente cuando se trata de territorios autónomos como Groenlandia, cuyos habitantes tienen derecho a decidir su futuro.

 

El canciller danés recordó que Groenlandia cuenta con un alto grado de autogobierno y que su población ha manifestado de manera reiterada su rechazo a cualquier intento de anexión o control externo. En ese sentido, afirmó que pensar en una transferencia de soberanía sin el consentimiento de los groenlandeses no solo es inviable, sino que contraviene los valores democráticos que la OTAN dice defender.

 

Rasmussen también enfatizó que Dinamarca es consciente de la importancia estratégica de Groenlandia para la defensa del Atlántico Norte y para el sistema de seguridad occidental, pero aclaró que esa relevancia no justifica acciones unilaterales. A su juicio, cualquier intento de presión por parte de Washington pondría en entredicho la cohesión de la alianza y abriría una crisis sin precedentes entre socios históricos.

 

Las declaraciones del canciller se producen en un contexto de renovado interés de Estados Unidos en Groenlandia, motivado por razones geopolíticas, militares y de acceso a recursos estratégicos. Para Copenhague, el desafío consiste en equilibrar las preocupaciones de seguridad en el Ártico sin socavar el orden internacional ni los principios de soberanía y autodeterminación que sustentan la cooperación entre aliados.

Comparte