El director de Salud Mental de la Secretaría de Salud de Michoacán, Carlos Alberto Bravo Pantoja, señaló que asociar actos de violencia con trastornos mentales contribuye a reforzar estigmas hacia las personas que viven con estas condiciones.
Indicó que la gran mayoría de quienes presentan trastornos mentales no son violentos, y que, a su vez, la mayoría de los actos violentos no están relacionados con padecimientos de este tipo, por lo que consideró incorrecto establecer una relación directa entre ambos fenómenos.
Explicó que los episodios de violencia, especialmente entre jóvenes, deben analizarse desde múltiples factores sociales, familiares y culturales, como la exposición constante a contenidos violentos, la normalización de estas conductas y la falta de entornos de acompañamiento.
Señaló que niñas, niños y adolescentes enfrentan una exposición frecuente a agresiones en redes sociales, contenidos digitales y entornos cercanos, lo que puede influir en la percepción de la violencia como algo cotidiano.
Añadió que factores como el aislamiento, la falta de comunicación familiar, el consumo de sustancias y la fragmentación del tejido social también inciden en estas conductas.
Respecto a amenazas en planteles educativos, indicó que suelen existir señales previas como cambios de comportamiento, aislamiento o interés recurrente en contenidos violentos, lo que subraya la importancia de la detección oportuna y la atención temprana.
Destacó que programas enfocados en el desarrollo emocional buscan fortalecer habilidades para la regulación de emociones y la prevención de la violencia desde edades tempranas.