Este 20 de enero, Donald Trump se convierte en el 47 presidente de los Estados Unidos por segunda vez en la historia, tras un proceso electoral lleno de controversias y disputas.
La ceremonia de toma de posesión, prevista para las 12:00 hora local, estará marcada por un discurso que promete centrarse en la restauración de la “grandeza” de la nación y un llamado a la unidad, en un contexto político marcado por la polarización.
Trump, conocido por su enfoque de “Estados Unidos primero”, se alista para implementar políticas conservadoras en áreas como la economía, inmigración y seguridad.
Durante su primer mandato, el empresario de origen neoyorquino mantuvo relaciones fluidas con potencias como Rusia y China, y se espera que busque “sanar” esos lazos durante su nuevo mandato.
Sin embargo, algunos analistas opinan que su gobierno podría inclinarse hacia un enfoque más agresivo de nacionalismo económico y militar.
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A diferencia de su primera etapa presidencial, que se extendió de 2017 a 2021 y estuvo marcada por un ambiente hostil, Trump llega ahora con el respaldo de un Partido Republicano que controla el Congreso, lo que le otorga ventaja para llevar a cabo sus políticas.
“El carácter de Trump es fundamentalmente el mismo”, afirma David Greenberg, profesor en la Universidad de Rutgers, recordando su naturaleza “volátil, obstinada y contradictoria”.
Trump ha sabido capitalizar su imagen y ha recuperado su estatus entre los líderes corporativos y políticos, quienes acuden en masa a su residencia en Mar-a-Lago para ganarse su favor.
Sin embargo, sus declaraciones provocativas, como la amenaza de aranceles a países como México y Canadá, y sus ambiciones de anexionar territorios como el Canal de Panamá y Groenlandia, han encendido alarmas en el ámbito internacional.
Además, su rencor hacia sus oponentes políticos permanece palpable, y ha amenazado con represalias contra aquellos que considera enemigos, incluida su propuesta de llevar a juicio a ciertos medios de comunicación que ha catalogado como adversarios.
Donald Trump, quien a sus 78 años se convertirá en el presidente más viejo en prestar juramento, superando a Joe Biden por unos meses, inicia así un nuevo capítulo en su carrera política.