Rusia lanzó durante la noche del 28 al 29 de septiembre un ataque con misiles y 152 drones contra distintas zonas de Ucrania, con impactos reportados en centros de datos, infraestructura ferroviaria, instalaciones energéticas y áreas portuarias.
La Fuerza Aérea de Ucrania informó que fueron utilizados un misil antibuque Zircon u Oniks, dos misiles balísticos Iskander M o S 400 y 152 drones, incluidos 82 aparatos con propulsión a reacción. Las defensas ucranianas aseguraron haber destruido o interferido 109 objetivos aéreos.
En Kyiv, el ataque alcanzó un depósito de la estación ferroviaria Kyiv Pasazhyrskyi, centros de datos, edificios empresariales y viviendas. También fueron reportados daños en instalaciones energéticas, subestaciones y negocios civiles de otras regiones.
En la región de Odesa, las autoridades informaron daños en una institución educativa, una residencia estudiantil y dos embarcaciones comerciales extranjeras. Rusia sostiene que sus ataques estuvieron dirigidos contra infraestructura logística, portuaria y de transporte vinculada con actividades militares.
Los bombardeos también alcanzaron infraestructura energética en varias regiones, mientras se registraron interrupciones del suministro eléctrico en algunas zonas. Ucrania informó que parte de los misiles balísticos fue interceptada y mantiene operativos sus sistemas de defensa aérea.
La nueva ofensiva ocurre después de varios días de ataques rusos contra ciudades e infraestructura ucraniana, mientras las negociaciones para poner fin a la guerra permanecen sin avances concretos.