El crecimiento de la economía global podría alcanzar 2.6 por ciento en 2026, de acuerdo con el más reciente informe de Perspectivas Económicas Globales del Banco Mundial, aunque el organismo anticipa que el ritmo de expansión comenzará a moderarse en un entorno marcado por mayor incertidumbre y tensiones comerciales. La proyección representa una ligera revisión al alza frente a estimaciones previas, pero no modifica el diagnóstico de un escenario internacional frágil y sujeto a riesgos persistentes.
El Banco Mundial advirtió que, pese a una escalada histórica de disputas comerciales y políticas arancelarias -especialmente a partir de medidas adoptadas por Estados Unidos-, la actividad económica ha mostrado una resiliencia mayor a la esperada. Factores como el impulso de inversiones vinculadas a la inteligencia artificial y el adelanto de importaciones contribuyeron a sostener el crecimiento reciente, amortiguando parcialmente los efectos negativos del entorno geopolítico y comercial.
Sin embargo, el organismo prevé una desaceleración del comercio mundial conforme se diluya el acopio de inventarios y se intensifiquen los impactos de los aranceles. Este menor dinamismo, señaló, ampliará las brechas en los niveles de vida entre países y consolidará a la década de 2020 como la de menor crecimiento económico global desde los años sesenta. Ante este panorama, el economista jefe del Banco Mundial, Indermit Gill, subrayó la necesidad de impulsar la inversión privada y el comercio, contener el gasto público e invertir en tecnología y educación para evitar escenarios de estancamiento y aumento del desempleo.