Estados Unidos reanudó el proyecto Tucson 5 para construir aproximadamente 100 kilómetros de muro en la frontera con México, en el sur de Arizona, pese a la oposición de la Nación Tohono O’odham, cuya reserva se extiende a lo largo de la zona fronteriza.
La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos informó que el proyecto busca cerrar uno de los corredores de contrabando y tráfico considerados más peligrosos de la frontera suroeste. La obra sustituirá parte de la barrera vehicular existente por una infraestructura fronteriza de mayor capacidad.
El proyecto contempla un tramo de 62 millas, equivalente a cerca de 100 kilómetros, y se desarrolla en el sector de Tucson. La autoridad federal sostiene que la zona ha sido utilizada durante décadas para el traslado de drogas y otras actividades delictivas, además de registrar muertes de migrantes.
La construcción avanzó después de que un juez federal rechazara la solicitud de la Nación Tohono O’odham para detener temporalmente la obra. La nación indígena sostiene que el muro afecta su territorio, sitios culturales y zonas consideradas sagradas.
El fallo señaló que la comunidad no demostró que la construcción modificara ilegalmente los límites de su reserva ni que representara una invasión federal. El proyecto fue contratado por la CBP en junio y cuenta con financiamiento federal.
La decisión judicial no puso fin al desacuerdo entre la nación indígena y el gobierno estadounidense. Legisladores demócratas solicitaron a los departamentos de Seguridad Nacional e Interior suspender la construcción hasta realizar una consulta con la comunidad sobre los posibles efectos en sitios sagrados, recursos culturales y territorios ancestrales.
La Nación Tohono O’odham mantiene una relación de cooperación con autoridades estadounidenses en materia de seguridad fronteriza, pero rechaza que el nuevo muro sea construido sin su consentimiento.