Estados Unidos y Corea del Sur concluyeron este viernes el ejercicio militar Ulchi Freedom Shield seis días antes de lo previsto, en una señal de acercamiento hacia Corea del Norte impulsada por el presidente Donald Trump, quien ha expresado su intención de reunirse nuevamente con Kim Jong Un.
Las maniobras comenzaron el 17 de agosto y estaban programadas hasta el 27. La reducción implicó prácticamente cancelar la segunda etapa del entrenamiento, enfocada en una eventual contraofensiva ante un ataque norcoreano. También fueron disminuidos los ejercicios conjuntos de campo, algunos de los cuales fueron cancelados o sustituidos por simulaciones.
Trump había ordenado al Pentágono reducir sustancialmente los ejercicios antes de su inicio. El mandatario argumentó que mantiene una buena relación con Kim Jong Un y también cuestionó la postura de Corea del Sur frente a la guerra entre Estados Unidos e Irán.
La decisión llegó mientras Washington busca reactivar el diálogo con Pyongyang. Trump afirmó que planea reunirse con Kim durante este año, después de los encuentros que ambos sostuvieron durante su primer mandato. Sin embargo, Kim Yo Jong, hermana del líder norcoreano, descartó que la reducción de las maniobras represente un cambio suficiente en la política estadounidense.
Corea del Norte reforzó su rechazo con el lanzamiento de alrededor de 10 misiles balísticos de corto alcance el jueves, mientras las tropas estadounidenses y surcoreanas completaban los ejercicios. El Comando del Pacífico de Estados Unidos señaló que los lanzamientos no representaron una amenaza inmediata para su territorio ni para sus aliados.
Aunque Pyongyang mantiene una postura crítica, sus recientes declaraciones han dejado abierta la posibilidad de un diálogo futuro. La relación entre Washington y Corea del Norte permanece condicionada por las exigencias de ambos gobiernos, particularmente en torno al programa nuclear norcoreano y las sanciones internacionales.