El alcohol ya no es un problema solo de hombres
evangelio | 7 marzo, 2026

Durante buena parte del siglo pasado, el alcoholismo en México tenía un rostro claro: el de los hombres. Las estadísticas, los centros de rehabilitación y hasta la conversación pública giraban en torno a ellos. El consumo excesivo era visto como un problema masculino, mientras que entre mujeres aparecía en proporciones mucho menores.

Ese patrón empezó a cambiar en los últimos años.

Los registros de la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT) muestran que el consumo excesivo de alcohol entre mujeres en México creció de forma marcada durante la última década. Entre 2011 y 2016, el consumo intensivo en mujeres aumentó más de 200 por ciento, uno de los incrementos más pronunciados que se han documentado en ese periodo.

El cambio no significa que las mujeres ya beban más que los hombres. Ellos siguen encabezando las cifras. Pero la distancia que antes separaba ambos patrones de consumo se ha ido cerrando, especialmente entre jóvenes.

Investigadores del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, como el especialista en adicciones Guillermo Borges, han advertido que el aumento del consumo femenino comenzó a observarse desde hace más de una década en encuestas nacionales. Parte de la explicación tiene que ver con cambios sociales: más mujeres participando en espacios laborales y recreativos donde el alcohol está presente y una mayor normalización de beber en reuniones, bares o eventos sociales.

México no es el único lugar donde ocurre. Un análisis publicado en The Lancet Public Health en 2016, encabezado por la investigadora australiana Timothy Slade, revisó datos de casi un siglo en distintos países y encontró que la diferencia histórica entre hombres y mujeres en el consumo de alcohol se ha reducido generación tras generación.

El problema es que el alcohol no impacta igual en ambos cuerpos. Diversos estudios médicos muestran que las mujeres desarrollan daño hepático, problemas cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer con niveles de consumo menores que los hombres, debido a diferencias en la forma en que el organismo procesa el alcohol.

Otro dato que preocupa a investigadores es la edad de inicio. Estudios sobre consumo en población adolescente muestran que el primer contacto con el alcohol puede ocurrir antes de los 13 años, lo que aumenta las probabilidades de desarrollar dependencia en la adultez.

Los datos muestran una transformación silenciosa en los hábitos de consumo. El alcoholismo dejó de ser una estadística dominada exclusivamente por hombres y empezó a dibujar un mapa más complejo, donde el consumo entre mujeres crece al mismo tiempo que cambian las dinámicas sociales que lo rodean.

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