El doppelgänger en la Europa medieval, entre supersticiones y brujería
evangelio | 19 enero, 2025

En la Europa medieval, las creencias supersticiosas impregnaban la vida cotidiana, generando un ambiente de miedo que alimentaba la figura del doppelgänger.

Se trata de un concepto que hace referencia a una copia exacta de una persona, y comenzó a asociarse con acusaciones de brujería, donde se creía que las brujas, en pacto con el diablo, podían enviar a sus dobles para cometer actos malvados.

Dichas creencias fomentaron un clima de paranoia que culminó en numerosas condenas injustas, marcando una época de terror y desprecio hacia lo desconocido.

El doppelgänger, un término de origen alemán que significa “doble andante”, simboliza la cara oscura del ser humano, presente en mitologías germánicas.

Te puede interesar: Masones, alquimistas creadores de un vínculo entre la humanidad y lo divino

En distintas culturas, se ha manifestado de diversas formas, desde un reflejo autónomo hasta un gemelo maligno, y su aparición es tradicionalmente vista como un presagio de mala fortuna, incluso muerte.

También se entrelaza con la vida de escritores, como Percy Bysshe Shelley, cuya obra ha quedado a la sombra de su esposa Mary.

Percy murió trágicamente antes de cumplir treinta años, poco después de confesarle a Mary haber visto a su doppelgänger en Italia, un relato que también fue corroborado por su amiga Jane.

La reina Isabel I de Inglaterra vivió una experiencia similar, al avistar a una mujer idéntica a ella, lo que la llevó a refrenar su sueño hasta su muerte.

Además, la figura del doppelgänger ha adquirido nuevas dimensiones con el auge del psicoanálisis, especialmente con las teorías de Freud a finales del siglo XIX.

De acuerdo con la doctora Rebeca Martín, este “otro yo” se convierte en un personaje amenazante que desestabiliza la percepción de nuestra propia identidad, revelando miedos y deseos ocultos.

Comparte