El Gran Colisionador de Hadrones (LHC, por sus siglas en inglés), el acelerador de partículas más grande del mundo, permanecerá fuera de operación durante aproximadamente cuatro años mientras se somete a una de las actualizaciones más ambiciosas desde su creación, con el objetivo de incrementar significativamente su capacidad de colisión de partículas y ampliar la comprensión del universo.
El proyecto está a cargo de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN), que prevé desmontar y sustituir componentes clave del acelerador para dar paso a una nueva etapa tecnológica denominada High Luminosity Large Hadron Collider (LHC HiLumi).
El LHC, ubicado en la frontera entre Suiza y Francia, es un anillo subterráneo de 27 kilómetros de circunferencia, diseñado para acelerar y colisionar protones a velocidades cercanas a la luz, con el fin de estudiar las partículas fundamentales que componen la materia.
Durante este periodo de inactividad, los equipos técnicos retirarán e instalarán nuevos imanes superconductores y sistemas de enfoque de haz, desarrollados específicamente para aumentar la luminosidad del acelerador, es decir, la cantidad de colisiones que pueden generarse en cada experimento.
De acuerdo con el plan del CERN, la actualización permitirá multiplicar hasta por 10 el número de colisiones respecto a su capacidad actual, lo que abriría la puerta a un volumen de datos sin precedentes en la física de partículas.
Se prevé que la versión mejorada del acelerador, el LHC HiLumi, comience a operar en junio de 2030, tras completar el proceso de modernización y las pruebas de seguridad correspondientes.
Con este aumento en la tasa de colisiones, los científicos esperan profundizar en el estudio de fenómenos aún no comprendidos, entre ellos la materia oscura, una de las grandes incógnitas de la física moderna que no emite luz ni puede ser detectada directamente, pero cuya existencia se infiere por sus efectos gravitacionales en el universo.
El LHC ha sido clave en descubrimientos fundamentales, como la confirmación del bosón de Higgs en 2012, y continúa siendo una herramienta central para explorar las leyes que rigen el cosmos.
Con la futura actualización, los investigadores buscan producir condiciones más extremas en las colisiones de partículas, similares a las que existieron fracciones de segundo después del Big Bang, con el objetivo de reconstruir etapas tempranas de la formación del universo.
El CERN ha señalado que el incremento en la luminosidad del acelerador no solo permitirá detectar fenómenos raros, sino también mejorar la precisión de mediciones ya conocidas en el Modelo Estándar de la física de partículas.
Los científicos consideran que esta nueva fase del LHC podría abrir una ventana decisiva para responder preguntas fundamentales sobre la estructura de la materia, la energía oscura y la evolución del universo.
Mientras tanto, el complejo científico permanecerá en una etapa de transformación profunda, con la expectativa de que su regreso en 2030 marque una nueva era en la exploración de la física fundamental.