Después de varios años marcados por el descenso del nivel del agua, el lago de Pátzcuaro comienza a mostrar señales de recuperación. En los últimos dos años, alrededor de 500 hectáreas de su superficie han sido recuperadas gracias a una serie de acciones enfocadas en la restauración de manantiales y la limpieza de canales que alimentan al emblemático cuerpo de agua michoacano.
Los trabajos se han concentrado en la cuenca del lago, donde se han identificado y atendido 89 fuentes de abastecimiento, en su mayoría manantiales que habían quedado obstruidos o con flujo reducido. Estas intervenciones buscan garantizar que el agua vuelva a llegar de forma constante al lago y no se pierda en el camino.
En comunidades como Ihuatzio, se prevé la rehabilitación de tres manantiales y la limpieza de sus canales para facilitar el paso del agua. De manera paralela, se realizan labores para liberar por completo los canales de Erongarícuaro y Chapultepec, este último considerado el más importante por su capacidad de aportar hasta 600 litros de agua por segundo al lago.
Durante los primeros días de febrero se utilizará maquinaria especializada para acelerar las labores, mientras que a partir de marzo se incorporarán de forma temporal cerca de mil habitantes de las comunidades cercanas, quienes participarán en trabajos manuales de limpieza y mantenimiento.
Aunque las lluvias recientes han contribuido a la recuperación del nivel del agua, especialistas y autoridades coinciden en que las obras hídricas y la atención continua a los afluentes son claves para evitar un nuevo deterioro.
Entre ellos destaca el río Guani, el único río que desemboca directamente en el lago de Pátzcuaro, y que también forma parte de las acciones de saneamiento.
La recuperación del lago no solo representa un avance ambiental, sino también una esperanza para las comunidades que dependen de este ecosistema para su sustento y preservación cultural.