La Copa Mundial dejó beneficios para algunos sectores en México, principalmente comercios, restaurantes, hoteles y entretenimiento en las ciudades sede, pero no logró modificar las condiciones generales de una economía marcada por menor consumo, inversión limitada e incertidumbre sobre la relación comercial con Estados Unidos y Canadá.
El torneo concentró su impacto en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, donde se realizaron partidos y actividades relacionadas con la competencia. Sin embargo, las expectativas de derrama económica y crecimiento turístico fueron ajustadas debido a que varios indicadores quedaron por debajo de las proyecciones iniciales.
El sector restaurantero reportó resultados mixtos durante el evento, con establecimientos que registraron ventas menores a las de una semana habitual, mientras que algunas actividades vinculadas al entretenimiento mostraron un aumento en la demanda. El comportamiento del turismo también fue desigual entre ciudades y empresas.
Las estimaciones económicas señalan que el efecto del Mundial será temporal y limitado frente a los principales retos que enfrenta México, entre ellos el bajo dinamismo del consumo interno, la inversión privada y la revisión del acuerdo comercial entre México, Estados Unidos y Canadá.
La economía mexicana inició el año con una contracción trimestral, lo que mantiene las expectativas de crecimiento bajo presión mientras el país busca fortalecer sus principales motores económicos más allá de los beneficios generados por eventos internacionales.