El fenómeno de El Niño que se desarrolla en el océano Pacífico continúa fortaleciéndose y podría alcanzar una intensidad sin precedentes durante los últimos meses de 2026, con efectos que podrían extenderse hasta principios de 2027.
La Organización Meteorológica Mundial prevé que el episodio alcance una intensidad muy fuerte y mantiene una probabilidad cercana al 100 por ciento de que persista hasta febrero de 2027. El calentamiento excepcional de las aguas del Pacífico ecuatorial es uno de los principales factores detrás de su rápida intensificación.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica reportó en septiembre una probabilidad superior al 90 por ciento de que durante el otoño e invierno del hemisferio norte se registre un evento muy fuerte. Además, las proyecciones elevan al 75 por ciento la posibilidad de que sea el episodio más intenso desde 1950.
Las temperaturas superficiales del mar en distintas zonas del Pacífico ecuatorial ya presentan anomalías superiores a los 3 grados Celsius, mientras algunos registros recientes se aproximan a los valores observados durante el histórico episodio de 2015 y 2016.
La intensidad de El Niño puede modificar los patrones de lluvia y temperatura en distintas regiones del planeta. Los pronósticos anticipan un mayor riesgo de calor extremo, sequías e inundaciones, aunque los efectos variarán según cada región y las condiciones atmosféricas y oceánicas locales.
El fenómeno podría alcanzar su máxima intensidad hacia finales de 2026 y mantener efectos durante los primeros meses de 2027, por lo que los organismos meteorológicos internacionales mantienen vigilancia permanente sobre su evolución.