El fenómeno de El Niño puede modificar la distribución de las lluvias y elevar el riesgo de sequías, incendios forestales e inundaciones en distintas regiones del mundo. El calentamiento de las aguas superficiales del Pacífico tropical altera la circulación atmosférica y cambia las zonas donde se forman nubes y se concentran las precipitaciones.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) prevé que el episodio de El Niño continúe fortaleciéndose durante los próximos meses y tenga una influencia importante en las condiciones climáticas entre septiembre y noviembre de 2026. Sus efectos no son iguales en todo el planeta: algunas zonas pueden registrar lluvias por encima de lo normal, mientras otras enfrentan periodos de sequía.
Entre las regiones expuestas se encuentran Indonesia, donde las condiciones secas pueden favorecer incendios, y algunas zonas de África, América del Sur y Australia. El fenómeno también puede incrementar el riesgo de lluvias intensas e inundaciones en determinadas áreas. La OMM señala que la intensidad y el momento de cada episodio influyen en sus efectos regionales.
El calentamiento global puede agravar algunos de estos impactos al aportar mayor cantidad de calor y humedad al sistema climático. Además, las temperaturas elevadas del océano representan una amenaza para los arrecifes de coral, ya que pueden provocar blanqueamiento y daños en los ecosistemas marinos.