El órgano chico de la Catedral de Morelia, uno de los instrumentos más utilizados durante las celebraciones religiosas y actividades musicales del recinto, se encuentra en un proceso de mantenimiento que se extenderá por aproximadamente tres meses.
El instrumento, construido en 1905 por la casa alemana Walcker, comenzó a ser intervenido luego de que una revisión revelara problemas que iban más allá de un servicio preventivo. Al desmontarlo fueron detectadas flautas con fisuras, conductos obstruidos, desgaste en algunos componentes y una importante acumulación de polvo.
La intervención contempla labores de limpieza, reparación de fugas de aire, sustitución de piel en componentes neumáticos, calibración de válvulas y ajustes en los mecanismos internos. Aunque actualmente cuenta con una turbina eléctrica para suministrar aire, buena parte de su sistema conserva las características originales.
Antes de comenzar los trabajos, el órgano operaba entre 70 y 80 por ciento de su capacidad, principalmente debido a problemas de afinación. Una vez concluidas las reparaciones y reinstaladas las piezas, especialistas realizarán la revisión de frecuencias y la afinación de cada una de las flautas.
La intervención representa una inversión de entre 150 mil y 200 mil pesos y fue impulsada por el rector de la Catedral, Benjamín Osornio Morales. Se estima que todavía faltan alrededor de dos meses para concluir los trabajos.
Mientras tanto, el órgano monumental San Gregorio Magno enfrenta una situación más compleja. El instrumento, también construido en 1905 por Walcker, cuenta con aproximadamente 4 mil 600 flautas y actualmente funciona a cerca del 40 por ciento de su capacidad.
Para recuperar plenamente este órgano se requiere una inversión aproximada de 7 millones de pesos y entre seis y siete meses de trabajos especializados, debido a la intervención que necesitan sus sistemas de carpintería, neumática y electrónica.
La Arquidiócesis de Morelia mantiene conversaciones con organizadores de festivales y personas interesadas en contribuir al proyecto, aunque se busca reunir al menos 80 por ciento de los recursos antes de comenzar la restauración.
Responsables de la música sacra señalaron que el problema eléctrico que anteriormente había generado preocupación ya fue solucionado y descartaron que el uso del instrumento contribuya a acelerar su deterioro. Por el contrario, indicaron que mantenerlo activo ayuda a conservar su funcionamiento.
El órgano chico continuará siendo sometido a trabajos de restauración y afinación durante las próximas semanas, mientras permanece pendiente la intervención integral del monumental San Gregorio Magno.