El pavo, figura central en las celebraciones navideñas, no solo destaca por su sabor, sino también por sus beneficios nutricionales.
Su carne magra, que contiene menos grasa que el cerdo o la res, ofrece unas 135 calorías y 30 gramos de proteína por cada 100 gramos de pechuga cocida, lo que lo convierte en una alternativa para quienes buscan una dieta balanceada y desean reducir el consumo de grasas saturadas.
Rico en vitaminas del complejo B, como la niacina (B3) y la piridoxina (B6), el pavo impulsa el metabolismo energético y beneficia la salud cerebral, además de ser fuente de minerales como el selenio y el zinc, que apoyan el sistema inmunológico y la reparación celular.
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Sin embargo, el consumo de la piel del pavo debe ser moderado, ya que es donde se concentra la mayor parte de las grasas.
Otro punto a considerar es el triptófano, un aminoácido que ayuda en la producción de serotonina. A pesar de que el pavo lo contiene, no está en cantidades superiores a otras proteínas comunes.
La forma en que se prepare el pavo influye en su valor calórico, ya que una porción de pavo con piel puede alcanzar hasta 190 calorías, y los rellenos o salsas pueden sumar entre 200 y 100 kcal adicionales por porción.
Por ello, para mantener una presentación nutritiva en la cena navideña, es aconsejable optar por guarniciones ligeras y seleccionar métodos de cocción saludables.
Al final, el pavo sigue siendo una opción deliciosa y nutritiva para las fiestas, permitiendo disfrutar de la temporada sin excesos, siempre que se le acompañe de vegetales frescos y se prepare con moderación.