El telescopio solar más potente revela remolinos ocultos en la superficie del Sol
evangelio | 6 agosto, 2026

El telescopio solar más potente del mundo logró capturar las imágenes de mayor resolución jamás obtenidas de la superficie visible del Sol y permitió identificar un proceso oculto que podría ser clave para comprender la actividad solar y sus efectos sobre la Tierra.

El descubrimiento fue realizado por un equipo internacional de científicos utilizando el Telescopio Solar Daniel K. Inouye, perteneciente a la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos y ubicado cerca de la cima del volcán Haleakalā, en la isla hawaiana de Maui.

Los investigadores enfocaron sus observaciones en una región magnéticamente activa cercana a una mancha solar, zonas consideradas puntos críticos de intensa actividad solar. Las imágenes y videos en cámara rápida obtenidos muestran con un nivel de detalle sin precedentes la fotosfera, la delgada capa atmosférica que constituye la superficie visible del Sol y que está moldeada por complejos campos magnéticos y corrientes de plasma.

Al combinar estas observaciones con simulaciones avanzadas por computadora, los científicos identificaron la huella de pequeños remolinos o vórtices que se forman en la superficie solar. Este fenómeno, conocido como inestabilidad Kelvin-Helmholtz (IKH), podría ayudar a resolver uno de los grandes misterios de la física solar: por qué la corona solar, la atmósfera exterior del Sol, alcanza temperaturas mucho más altas que la propia superficie solar.

Además, los investigadores consideran que estos remolinos podrían contribuir a la acumulación de energía magnética solar, responsable de fenómenos como las erupciones solares y las eyecciones de masa coronal. Cuando estas emisiones se dirigen hacia la Tierra, pueden afectar satélites, redes eléctricas y sistemas de comunicación.

Los hallazgos fueron publicados este miércoles en la revista científica Nature y representan un avance importante para mejorar la comprensión del comportamiento del Sol, cuya actividad sigue siendo difícil de predecir con precisión.

El doctor David Kuridze, autor principal del estudio y astrónomo asistente del Observatorio Solar Nacional en Boulder, Colorado, explicó que aunque los modelos teóricos ya sugerían la posible existencia de las condiciones necesarias para la inestabilidad Kelvin-Helmholtz en la fotosfera, observar estas estructuras extendidas sobre la superficie solar fue una gran sorpresa.

La formación de vórtices en el Sol ha sido durante mucho tiempo una cuestión central en la física solar. Por primera vez, hemos identificado tanto su origen como su mecanismo impulsor”, señaló el investigador.

Los científicos consideran que esta nueva capacidad de observación del Telescopio Inouye permitirá estudiar con mayor precisión cómo se genera y se libera la energía en el Sol, lo que podría contribuir en el futuro a desarrollar mejores sistemas de pronóstico del clima espacial y reducir los riesgos para la infraestructura tecnológica de la Tierra.

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