Casi cinco años después de que la pandemia de Covid-19 alteró drásticamente el entorno laboral, el teletrabajo ha dejado de ser la norma para muchas empresas, que ahora buscan regresar a la presencialidad total.
Durante la crisis sanitaria, el trabajo remoto se convirtió en una herramienta esencial para mantener la operatividad y proteger el empleo.
Sin embargo, la falta de regulaciones adecuadas durante ese periodo generó problemas de salud mental y física entre los empleados, que se vieron obligados a pasar largas horas frente a pantallas.
De acuerdo con un estudio de Gallup, 38 % de los empleados que trabajaban totalmente desde casa prefieren un modelo híbrido que combine lo mejor del teletrabajo y la interacción personal en las oficinas.
Asimismo, otro análisis de Ipsos indica que el 62 % de quienes asisten a la oficina una media de uno a tres días a la semana perciben mejoras en su bienestar.
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Expertos señalan que aunque la pandemia transformó las expectativas de los trabajadores, muchas organizaciones no han adaptado su cultura al mismo ritmo.
El 83 % de los trabajadores en todo el mundo, según una investigación de Accenture, también considera que un modelo híbrido es lo más adecuado para el futuro.
Con la guía salarial de Adecco de 2024, las empresas están comenzando a normalizar el home office, ofreciendo un promedio de tres días presenciales y dos de trabajo remoto.
Muchos empleados ven el trabajo híbrido como un beneficio y es esencial para la conexión y creatividad en el ambiente laboral.
A medida que las empresas reducen su espacio físico, la flexibilidad y la organización se convierten en fundamentales para una operación efectiva; aún así, se anticipa que, aunque el regreso a las oficinas es inminente, la flexibilidad del trabajo híbrido seguirá presente en el panorama laboral.