La industria turística mexicana ha demostrado una resiliencia excepcional al consolidarse como uno de los sectores más dinámicos de la economía nacional. Según los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el sector turístico registró un crecimiento del 2,5% en 2024, cifra que duplica prácticamente el avance del PIB nacional, el cual se situó en un 1,3% durante el mismo periodo. Este dinamismo subraya la importancia estratégica del turismo no solo como fuente de divisas, sino como un estabilizador económico ante la ralentización de otros sectores industriales.
El desglose del crecimiento revela que la movilidad fue el principal catalizador, con los servicios de transporte de pasajeros liderando el repunte con un incremento anual del 5,6%. A este le siguieron los servicios culturales, que crecieron un 4,2%, reflejando un interés creciente por el turismo de experiencias y patrimonio, mientras que el sector de alojamiento mantuvo una trayectoria ascendente con un avance del 1,2%.
Contribución económica y consumo interno
En términos monetarios, el PIB turístico alcanzó la cifra de 2,71 billones de pesos, lo que equivale a una aportación del 8,7% al PIB total de México. Este porcentaje sitúa la importancia del turismo en niveles similares a los de 2022, consolidando su peso en la estructura económica del país. Un dato revelador de la Cuenta Satélite del Turismo es la fortaleza del mercado doméstico: del consumo turístico total, que sumó 4,8 billones de pesos, el 94% se realizó íntegramente en suelo mexicano.
La dependencia del turismo extranjero ha matizado su impacto frente a la solidez del viajero local. Los visitantes residentes en México son los verdaderos protagonistas de este flujo económico, aportando aproximadamente 83 de cada 100 pesos gastados en actividades recreativas y de viaje. Esto demuestra que, a pesar de las fluctuaciones internacionales, el consumo interno actúa como una red de seguridad vital para la industria.
Generación de empleo y bienestar social
El auge turístico se tradujo directamente en oportunidades laborales, generando 2,9 millones de puestos de trabajo remunerados en 2024, lo que representa un crecimiento anual del 3,5% en la fuerza laboral del sector. Este aumento en el empleo se concentró principalmente en tres áreas clave:
Restaurantes, bares y centros nocturnos: Siendo el segmento con mayor absorción de mano de obra.
Transporte de pasajeros: Impulsado por la expansión de rutas y conectividad.
Alojamiento: Reflejando la apertura de nuevos desarrollos y la recuperación de ocupación en destinos consolidados.
Con estos indicadores, México reafirma su posición como una potencia turística global que no solo atrae capital, sino que distribuye beneficios a través de una cadena de valor que abarca desde la cultura hasta el transporte, posicionando al sector como un eje fundamental para el desarrollo del país en 2025.