Empleo en Michoacán enfrenta más informalidad, pobreza laboral y brecha de género
evangelio | 27 agosto, 2026

El mercado laboral de Michoacán muestra un deterioro en varios de sus principales indicadores. Durante el segundo trimestre de 2026, la informalidad laboral alcanzó 71.3 por ciento de la población ocupada, mientras que la pobreza laboral llegó a 36.7 por ciento, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

El ingreso laboral real per cápita se ubicó en 2 mil 886.47 pesos mensuales, lo que representó una disminución de 10.1 por ciento frente al trimestre anterior y la mayor reducción trimestral entre las entidades del país. En términos anuales, el indicador prácticamente no presentó crecimiento.

La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo reportó además que un millón 299 mil 567 personas, equivalentes a 58.6 por ciento de la población ocupada, recibían ingresos de hasta un salario mínimo. Un año antes, este grupo representaba 44.2 por ciento.

Las condiciones críticas de ocupación también aumentaron. La tasa pasó de 32.9 por ciento en el segundo trimestre de 2025 a 41.4 por ciento durante el mismo periodo de 2026, mientras que la población ocupada disminuyó en 39 mil 935 personas.

El empleo formal tampoco logró recuperarse. En julio, Michoacán registró 487 mil 638 puestos afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social, después de cuatro meses consecutivos de descensos. Durante ese mes se perdieron 3 mil 341 plazas y la reducción acumulada en los primeros siete meses del año fue de 4 mil 649 puestos.

La brecha laboral entre mujeres y hombres también se mantiene. Durante el segundo trimestre, las mujeres tuvieron un ingreso laboral real promedio de 5 mil 407.84 pesos mensuales, frente a 7 mil 203.78 pesos entre los hombres, una diferencia de 24.9 por ciento.

La desocupación femenina pasó de 1.2 a 2.1 por ciento en un año, mientras que entre los hombres el indicador mostró un comportamiento menos pronunciado. Además, la subocupación entre las mujeres aumentó de 102 mil a 115 mil personas.

Los indicadores muestran un mercado laboral con mayor informalidad, menores ingresos reales y diferencias persistentes entre mujeres y hombres, mientras el empleo formal mantiene una tendencia descendente.

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